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‘Nefertiti y los zombis’: VII. Nefertiti y los Simpson

Nada era predecible y nadie podía haberlo evitado.

Me gustaban los juegos de rol, las consolas, los cómics, las novelas de misterio y las pelis de terror, entre gore y psicothrillers. Era fan de La condesa sangrienta de Alejandra Pizarnik. Y nunca me pregunté por qué. ¿Para qué? No hubiera tenido ningún sentido hacerlo. Las razones prácticas se imponían y lo único que importaba era la necesidad de revivir esas historias, de representar a esos personajes. Experimentaba una lucha interna en la que mi oscuridad, el pensamiento hosco y salvaje que llevaba dentro, se debatía entre tanta norma “civilizadora”, un eufemismo para nombrar los grilletes y las cadenas que el mundo me imponía. Mis ansias reprimidas pugnaban por expandirse más allá de mí misma, aunque la presión en contra fuera feroz. En medio de esta agonía un incendio interior amenazaba con arrasarme y envenenarme con su humo tóxico. Debía dejar que esas fuerzas traspasaran los límites de mi propia existencia si quería salir ilesa. Y lo primero era dejar de tomar las pastillas. Sigue leyendo ‘Nefertiti y los zombis’: VII. Nefertiti y los Simpson

‘Nefertiti y los zombis’: VI. Matrix en la rosaleda

Domingo por la mañana. Por fin la luz. Venturoso día primaveral que rompe el maleficio del  frío. Uno de esos que obligan a contemplar el cielo aunque  no haya nada que esperar. Un acto reflejo para muchos, no para ella.

-¿Eres tú Nef? –La interpelada asiente.─ Te hubiera reconocido entre un millón. Me encanta tu pelo, es auténtico. ─Ella le dedica una sonrisa imperceptible y retrocede. Él la mira, no comprende.

─¿Qué pasa Nef? ─Está desconcertado. Cree haberse equivocado y empieza a sentir vergüenza─. ¿No eres tú? Habíamos quedado aquí… Lo siento, lo siento, perdona, te he confundido… ─balbucea y está a punto de irse─. Sigue leyendo ‘Nefertiti y los zombis’: VI. Matrix en la rosaleda

‘Apología de las sombras’ o el irrefutable legado de Sílvia Rins

http://www.elpunt.cat

Amigos, os dejo el enlace de mi reseña sobre Apología de las sombras, de Sílvia Rins, publicada en el suplemento cultural del diario catalán El Punt Avui este pasado domingo 15 de octubre.

El Punt Avui es un diario escrito en catalán, o sea que para los que quieran leer la reseña en castellano, al final de esta entrada pongo a vuestra disposición el texto traducido.

Espero que su lectura os incite a leer este magnífico poemario:

Rins, Sílvia: Apología de las sombras, Editorial Devenir. Barcelona, 2016. Páginas: 96. Precio: 11 euros

 

http://www.elpuntavui.cat/cultura/article/19-cultura/1252922-les-ombres-i-els-grecs.html

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‘Nefertiti y los zombis’: V. En mi silla giratoria

Los besos se me escapan de los labios, se me ocultan bajo la lengua y acabo tragándomelos. Son sorbos amargos que me endurecen hasta el velo del paladar, que me dejan en las encías, en el cielo de la boca, en la lengua un regusto desagradable. Es una sensación correosa que solivianta mis papilas gustativas, un roce áspero que las enardece y las vuelve hipersensibles. Dolorosamente reales.
Es el juego de la seducción lo que me atrae. Soy una falena zumbándole a una bombilla encendida. En la espera se atiza el fuego y fantaseo con el deseo creciente que despertaré en mi amante, que este despertará en mí. Siento que la voluptuosidad de mi cuerpo está hecha para sus manos y que su sabiduría de macho en celo satisfará la necesidad de toda mi piel, de todos los roces posibles. Es un momento glorioso. Hasta que llega el correo definitivo. “¿Nos vemos?” o “Deberíamos vernos”. Entonces trato de digerir estas palabras con los ojos entrecerrados. Sigue leyendo ‘Nefertiti y los zombis’: V. En mi silla giratoria

‘Nefertiti y los zombis’: IV. Con Batman, a ciegas

-Nef, siempre pensé que serías así. Eres mi alma gemela.

-No deberías decir esas cosas. Todavía no me conoces.

-Hay cosas que se saben desde el principio. Siento que te conozco desde hace mucho.  En cuanto te vi lo supe. Ven aquí. –Y con su gesto intenta atraerla hacia sí, como si los brazos extendidos pudieran obrar el prodigio de la telequinesis. Ella, en cambio, sale corriendo. Por un momento el hombre, sorprendido, se queda quieto. Luego la sigue.─  ¡Nef, Nef! ¡No te vayas! ¿Dónde vas, Nef? Espera, espérame, que puedes perderte –“y perderme”, piensa el hombre, contrariado. Sigue leyendo ‘Nefertiti y los zombis’: IV. Con Batman, a ciegas

Elogio de la paz

Se oye el bramido del mar
en este compás de espera.
Sí, banderolas blancas,
sí, banderolas negras.

Irredento se aproxima
con miles de lenguas de fuego.
No, espumarajos blancos,
no, alquitranes negros.

Ladera de agua salada,
la misma sin ser igual,
basta de blanco o de negro
con rumor de pedernal.

Salten cabriolas de agua,
potrillos de hielo insomnes,
que un oráculo de olas
sea la voz que se inmole.

Sí, banderolas blancas,
sí, banderolas negras;
No, espumarajos blancos,
no, alquitranes negros.

Dolors Fernández

‘Nefertiti y los zombis’: III. A la luz del día

Bien mirado salir a la luz del día tampoco estaba tan mal. Los colores se volvían definidos y brillantes, se reconocía el contorno de todas las cosas, y eso alegraba sin querer la vista. Era normal no tropezar en el hueco de los árboles o en los adoquines rotos, en los socavones inesperados de las aceras. También resultaba cómodo acertar a la primera el lanzamiento de un pañuelo arrugado y sucio a la papelera, tan mugrientos continente como contenido. Incluso se podía hacer la buena acción del día prestándole el brazo a la primera abuela que intentara cruzar un paso de cebra. Siempre le costó representarse a una cebra de la sabana africana en los listones descoloridos que rayaban el asfalto. Sigue leyendo ‘Nefertiti y los zombis’: III. A la luz del día

‘Nefertiti y los zombis’: II. El frío de la hipnosis

-¿Ves la luz, Natalia?

-No veo nada, no se ve nada.

-Natalia, tiene que haber una luz, ¿por qué no la sigues?

-No, no, está oscuro y tengo frío. –Natalia tirita y se abraza a sí misma. Le cuesta hablar.

-Te estás negando la evidencia, Natalia. Hay una luz. –le explica con paciencia el terapeuta. De pronto cambia el registro y utiliza un tono imperativo-: ¡Búscala! Natalia, escúchame, sigue buscando, no tienes nada que temer. –La respiración de la paciente es agitada. Está inquieta y el nerviosismo va en aumento. Comienza a mover la cabeza a lado y lado, luego todo el cuerpo. Si continúa así el diván pronto se volverá estrecho y la joven caerá al suelo.

-¡No veo nada, no veo nada! ¡Quiero salir de aquí, quiero irme! Por favor, ayúdame, no me dejes aquí… -Su voz se vuelve por momentos más quejumbrosa, más tenue. Llega un momento en que deja de ser audible. Sigue leyendo ‘Nefertiti y los zombis’: II. El frío de la hipnosis

‘Nefertiti y los zombis’: I. Entre los muros de la iglesia

La puerta de la iglesia de Santa Engracia de los Mártires era de una madera adusta y rojiza. La poderosa aldaba que la presidía le pareció a Nef el ojo del Gran Hermano. La invitaba a llamar, pero se contuvo. Era mejor pasar desapercibida. Se concentró en el bronce bruñido, indemne a pesar de todo, y le extrañó que aún no lo hubieran robado. Se encogió de hombros y empujó la puerta con ambas manos. Sin querer palpó los numerosos remaches de hierro sobre la madera. Tuvo la sensación de que sus dedos recorrían un código braille encriptado bajo el cual se ocultaba el secreto de todas las iglesias medievales: una confabulación de señores de la guerra y ritos mistéricos. Se sentía rara, como si en cualquier momento un resorte interior estuviera a punto de saltar. Aquello, lo que fuese, era algo desconocido. Hasta la memoria se le rebelaba incomprensible. Últimamente nada tenía pies ni cabeza. No podía ser más anacrónico e ilógico.   Sigue leyendo ‘Nefertiti y los zombis’: I. Entre los muros de la iglesia

Nefertiti y los zombis, otra historia por fascículos

Amigos, os presento la siguiente primicia:

NEFERTITI Y LOS ZOMBIS

Desde hoy, un nuevo relato inédito -de mi autoría- sale a la luz en Despeñaverbos.

Por fascículos, como ya hice con Halogramas y, del mismo modo, al ritmo de un capítulo por semana. Porque tanto el veneno como los elixires hay que saborearlos lentamente, con delectación.

Nefertiti es la narración iconoclasta de una joven de nuestro tiempo. Un ser tan tóxico y extraño que solo podrás recomponer su verdad cuando llegues al final. Pero, claro, para conseguirlo tendrás que estar dispuesto a bucear sin prejuicios dentro de su mente. Y, ¡cuidado!, que el riesgo de extravío es grande.

Su devenir  alucinado es el hilo conductor de la historia y, por tanto, de su circunstancia vital. Paso a paso, cada capítulo ahondará más en su misterio, hasta que tú, lector privilegiado, llegues a averiguar  cuál es su secreto. Una vez lo sepas, no lo desveles, Nefertiti podría enfadarse.

Espero que Nefertiti, extravagante y embriagadora, os haga disfrutar tanto como a mí.

Próximamente

I. Entre los muros de la iglesia