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“Nefertiti y los zombis”: I. Entre los muros de la iglesia

La puerta de la iglesia de Santa Engracia de los Mártires era de una madera adusta y rojiza. La poderosa aldaba que la presidía le pareció a Nef el ojo del Gran Hermano. La invitaba a llamar, pero se contuvo. Era mejor pasar desapercibida. Se concentró en el bronce bruñido, indemne a pesar de todo, y le extrañó que aún no lo hubieran robado. Se encogió de hombros y empujó la puerta con ambas manos. Sin querer palpó los numerosos remaches de hierro sobre la madera. Tuvo la sensación de que sus dedos recorrían un código braille encriptado bajo el cual se ocultaba el secreto de todas las iglesias medievales: una confabulación de señores de la guerra y ritos mistéricos. Se sentía rara, como si en cualquier momento un resorte interior estuviera a punto de saltar. Aquello, lo que fuese, era algo desconocido. Hasta la memoria se le rebelaba incomprensible. Últimamente nada tenía pies ni cabeza. No podía ser más anacrónico e ilógico.   Sigue leyendo “Nefertiti y los zombis”: I. Entre los muros de la iglesia

Nefertiti y los zombis, otra historia por fascículos

Amigos, os presento la siguiente primicia:

NEFERTITI Y LOS ZOMBIS

Desde hoy, un nuevo relato inédito -de mi autoría- sale a la luz en Despeñaverbos.

Por fascículos, como ya hice con Halogramas y, del mismo modo, al ritmo de un capítulo por semana. Porque tanto el veneno como los elixires hay que saborearlos lentamente, con delectación.

Nefertiti es la narración iconoclasta de una joven de nuestro tiempo. Un ser tan tóxico y extraño que solo podrás recomponer su verdad cuando llegues al final. Pero, claro, para conseguirlo tendrás que estar dispuesto a bucear sin prejuicios dentro de su mente. Y, ¡cuidado!, que el riesgo de extravío es grande.

Su devenir  alucinado es el hilo conductor de la historia y, por tanto, de su circunstancia vital. Paso a paso, cada capítulo ahondará más en su misterio, hasta que tú, lector privilegiado, llegues a averiguar  cuál es su secreto. Una vez lo sepas, no lo desveles, Nefertiti podría enfadarse.

Espero que Nefertiti, extravagante y embriagadora, os haga disfrutar tanto como a mí.

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I. Entre los muros de la iglesia