‘Versus/Versos’, la poesía en ‘Sants 3 Ràdio’

En Ràdio 3 Sants, de Barcelona (España), el programa Versus/Versos, conducido por Eduard Reboll, se convierte en una de esas rarezas que activa la escucha y enciende los corazones.

El programa se desarrolla en catalán, una de las lenguas oficiales en España, pero el contenido -la poesía- podréis escucharlo en cualquiera de los dos idiomas: catalán o castellano. Así que os animo a sintonizar Versus/Versos. Os tropezaréis con joyas insospechadas.

Ya que para los amantes de la poesía son reducidos los espacios radiofónicos afines, démonos cita los sábados a las 12 h y degustemos el suculento menú poético que Eduard Reboll nos ofrece.

En su página web, entre los podcasts del programa, buscad el realizado el 14/12/2019. Tendréis ocasión de escucharme:

https://www.ivoox.com/versus-versos-14-12-2019-la-poesia-a-sants-3-radio-audios-mp3_rf_45443088_1.html

Una mariposa en la Isla de la Muerte

Y siguiendo con El club del tigre blanco, otro fragmento, que abre muchas incógnitas. El ambiente es sensual, y se impregna del calor de la escena, hasta embotar nuestros sentidos. Los secretos son demasiados, y la novela los preserva como una madre amorosa, hasta el final.

Una mariposa en la Isla de los Muertos

Azucena, apenas la conozco. Se ha sentado en primera fila, junto a Crocodile. No podía disimular. Quizás no sabe. Los occidentales son así. Asombro, expectación, incontinencia. Todo es nuevo, diferente. Tal vez el ritual la ha conmocionado. Su cultura, tan distinta… Les fascina lo exótico. Al principio a mí también me pasaba con los Hermanos de la Luz. Pertenecer a las Mariposas… O tal vez sea la proximidad al monstruo de Bali. Es guapa. Seguro que Crocodile se las ha ingeniado para caer a su lado. Crocodile siempre se las apaña. ¿Qué mujer en su sano jucio buscaría voluntariamente su compañía?  

(Una sonrisa no exenta de tristeza se le dibuja en la cara.) 

El templo lleno de túnicas blancas con orla azafrán. El triunfo de Pakpao. Todos allí: unos en primera línea, en la ceremonia de mi Designación; otros, en los sótanos, recibiendo lo que les corresponde. Es mi agradecimiento en pago a tantos servicios prestados. Podría ser el texto de alguna placa conmemorativa, si tuviera la intención de concedérsela a uno de los dos, a Graham o al Fantasma. O a ambos: “Por tantos años de amistad. Os quiere…” 

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‘El club del tigre blanco’ y los braceros birmanos

Con el tiempo comprendería cómo los braceros birmanos soportaban aquellas interminables jornadas de trabajo y cómo, pese a todo, no caían desfallecidos bajo el calor sofocante, irrespirable y húmedo de los arrozales. Eran las cápsulas de ya ba que los malayos les proporcionaban las que atenuaban aquellos rigores, el origen oculto de su fortaleza extra.

Poco me falta ya para llegar a ser Pip. Mi abuelo me vería partir junto al Misionero sin conseguir disimular un rictus de amargura. Creo que por su mente no paraban de danzar, como en una pesadilla, ciertas pastillitas rojas. Solo le faltaba haberles dibujado cuernos y un rabo. Ojalá se hubiera tomado un par… Así hubiera sonreído un poco, que buena falta le hacía. Al fin y al cabo, ¡qué daño hacían los malayos a los birmanos ni a mi abuelo! Al ingerir el ya ba los trabajadores solo se volvían más productivos y también un poco más felices…

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Mis microrrelatos más infames, en ‘Clarín’

Con mi selección de microrrelatos, titulada Breves infamias, paso a formar parte de la familia de la revista Clarín, en su sección de “Ficciones”, una proeza que hasta hace muy poco había creído imposible. Es por ello que me siento tan orgullosa y satisfecha.

Vaya desde aquí mi agradecimiento para José Luis García Martín, director de la revista, por incluirme entre sus páginas.

En el último número de la revista "Clarín" han aparecido mis "Breves infamias", una selección de microrrelatos…

Gepostet von Dolors Fernández Guerrero am Montag, 2. September 2019

Entre el infierno y el cielo de lo inane, ‘El club del tigre blanco’

Información privilegiada para los seguidores del hilo de “El vértigo del tigre blanco”, mi ópera prima de la que ya os he hablado, una novela hasta hace muy poco en estado de gestación y que, definitivamente, ya he dado por terminada.
La efeméride ha requerido cambiar el título, pues en el proceso se han producido algunas modificaciones sustanciales. El ambiente, los escenarios y la mayoría de los personajes me lo pedían a gritos desde Bangkok. El agraciado ha sido su medio hermano, “El club del tigre blanco”, al que, como veis, solo le ha bastado una palabra.
Dado que de ahora en adelante hablaremos de este “club”, quiero, a modo de celebración, ofrecer en primicia un fragmento significativo, un aperitivo de esta obra coral que deambula entre el infierno y el cielo de lo inane.
No obstante, no quedará ahí la cosa. No os libraréis de mí tan fácilmente… 

“Ha venido a mí envuelta en una tela traslúcida, arrastrando un tul como la cola interminable de una novia. Al entrar en mi dormitorio, en mi sueño, me he visto a mí mismo en la cama, con la sábana a los pies, muerto de calor. El calor en Bangkok es insoportable, con esa humedad constante, pegajosa, que el monzón
trae para echarlo todo a perder.

Tenía una sed terrible. Notaba cómo mi lengua se
pegaba al paladar y no era capaz de levantarme ni a por un vaso de agua. Ella y su envoltorio evanescente han caminado en mi dirección, creando ráfagas
de aire fresco a su paso, sin mirarme en ningún momento, con los ojos clavados en el vacío, igual que una muñeca, inexpresiva. A pesar de todo, yo le sonreía. Se ha ido acercando más y es cuando he murmurado: “Pakpao…” Y sí, en ese momento se me ha quedado mirando con los brazos abiertos. Y al hacerlo, ha descubierto sus pechos, de aréolas maravillosamente rosadas. “Ven, hijo mío”, y
yo he ido y he abierto mi boca sobre sus pezones, mullidos y cálidos, y ha comenzado a manar una leche sedosa, dulce, que calmaba mi sed sin saciarme. Sentía tanta paz…
Pero en un instante Pakpao ha cambiado de aspecto y, con un manotazo, me ha apartado de sí. Sus pechos se han secado, han recuperado la apariencia de
siempre, con pezones pequeños y oscuros, como los de cualquier mujer oriental. Y de golpe ha empezado a sacar diferentes objetos de su vagina, incluso una
chistera con conejo. No me lo podía creer.

Yo la miraba asombrado, decepcionado porque me había alejado así de ella, la Pakpao de antes. Continuó con aquel juego de prestidigitación: un huevo de avestruz intacto, un maletín de viaje, una bombilla y, por último, un potrillo recién nacido. El animal no hacía más que rebuznar.

Pakpao había parido un burrito blanco. Sentí una tierna emoción.”

(Dolors Fernández, fragmento de “El club del tigre blanco”)

El Asombro del Tritón en ‘La Charca Literaria’, humor negro o no

https://lacharcaliteraria.com/author/dolors-fernandez/

Para amantes de microrrelatos desconcertantes, cínicos y negroides, aquí arriba os he puesto el enlace de una web muy recomendable: “La Charca Literaria. En ella, “El Asombro del Tritón” es la sección de relatos hiperbreves que contiene mis textos, para espanto de lectores propios y ajenos.

A modo de prólogo y declaración de intenciones, una bella canción sobre este mundo loco loco, de Francisco Céspedes:

Y ahora ya está bien de milongas… ¡A leer, malditos!

‘La antimateria poética’ de Nicanor Parra

Quiero compartir en mi blog que el número de octubre de la revista Clarín incluye mi trabajo sobre la “antipoesía” del gran autor chileno, Nicanor Parra (1914-2018).

Entre epitafios y mecánica cuántica, la Europa convulsa de mediados del siglo XX y las dictaduras del subcontinente americano de la otra segunda mitad del siglo, se conforman los rasgos esenciales de la poética de Parra. Mi análisis, que pretende ahondar en las causas de su intención revolucionaria, concluye en que posmodernidad, transgresión e ironía son las herramientas parrianas con que el autor intenta abordar el hecho poético, aunque en el fondo lo que intente es su aniquilación y posterior resurrección.

Sin embargo, esa agonía antipoética, difícilmente comprendida, acaba por desembocar en fatalismo, en versos extraños, coloquiales y autorreferenciales en muchos casos. Aun a día de hoy, su gesta no tiene parangón. Tampoco seguidores. Nicanor Parra, siempre solo, el único verdadero “antipoeta”.

https://www.revistaclarin.com/revistas/

 

Exégetas y dulcineas

Realizar vaticinios sobre la obra poética de un buen autor es casi tan arriesgado como reseñar con afán crítico su obra. Para empezar, los significados múltiples y los orígenes ocultos de cualquier obra que se precie, son el primer obstáculo, en ocasiones insalvable, para el exégeta. Y hablo de exégesis, no de labor crítica, porque pese al rigor con que nos apliquemos a esta tarea, como comentaristas de lo ajeno, no dejamos de hacer meras interpretaciones. De ahí que “valorar” la obra de los demás sea un campo abonado a la subjetividad y la controversia.
Entre las muchas interpretaciones que pueden inferirse de un texto, cada exégeta/crítico opta por la que le parece más plausible, recurriendo para ello a sus conocimientos literarios, históricos y al conjunto de la obra del autor. El alarde a la literatura comparada es de lo más apreciado, así como hurgar en motivaciones psicológicas. También es frecuente abordar las obras desde una vertiente sociológica, y hasta hay quien pretende ahondar en cuestiones psicoanalíticas, en un considerable esfuerzo por discernir entre el yo y el superyó, una vez se han identificado las voces del discurso, a veces difusas. Como mínimo, el homenaje al maestro Freud es encomiable, aunque al austríaco últimamente le salgan detractores hasta debajo de la peana de los enanos de jardín. Seguir leyendo Exégetas y dulcineas