Se puede hacer la guerra a diferente escala, pero en todos los casos siempre hay un enemigo a quien abatir. El odio, encarnizado, busca, indefectiblemente, su bandera.
Se liban las flores en sentido literal, pero en sentido figurado se paladea, se experimenta un placer interpuesto. También los sueños y la derrota cuando se confrontan con la realidad.