La isla de Ítaca ha devenido mito desde que Homero cantara por primera vez las andanzas de Ulises por el Mediterráneo, allá por el siglo II a. de C. Desde entonces Ítaca, convertida en topos literario, ha asumido múltiples significaciones y se ha afianzado en el imaginario colectivo.
Entre las muchas interpretaciones posibles, destaca para mí la de la poeta Francisca Aguirre, «Paca» para los amigos, una autora relegada en buena medida del canon, pese a la vigencia de su obra y a los galardones institucionales recibidos.
La naturaleza proteica del mito se feminiza con Francisca Aguirre, se expande y se resignifica en su obra capital, la primera de su bibliografía, Ítaca (1972). Sin subterfugios, porque la referencialidad del título es clara, como también lo es su deuda literaria con la tradición grecolatina. No obstante, el mensaje poético de Aguirre subvierte el sentido del topos homérico y le añade una nueva dimensión semántica, actualizada y reivindicativa, según claves muy alejadas de la épica. Esas claves son las que analizo en mi estudio: «Francisca Aguirre, más allá de Ítaca».
El ensayo, incluido en el libro recopilatorio Ilimitada voz, desvelada pasión (Servicio de Publicaciones de la Universidad de León, 2026), se incluye como separata en este blog. Dentro de los dos apartados que constituyen el libro, se sitúa en el primero, «Desvelos críticos para el compañero y amigo», junto a trabajos de eminentes filólogos. En la segunda sección, «Versos y prosas por amistad», figuran semblanzas y poemas de diversos autores de prestigio. En su totalidad, el conjunto de textos que homenajea la figura y la pasión literaria de José María Balcells, catedrático emérito de la Universidad de León, ocupa un grueso volumen de ochocientas páginas. Eso puede darnos una idea aproximada del proyecto y, a la vez, arrojar luz sobre la envergadura académica e intelectual del homenajeado.
Los rastreadores de mitos y los amantes de la poesía puedan adentrarse en la lírica desgarrada de Francisca Aguirre (Premio Nacional de las Letras Españolas 2018) a través de este trabajo y, a partir de él, extraer sus propias conclusiones. Sirva, de cualquier modo, como introducción y homenaje a Paca quien, mucho más allá de Ítaca, nos legó una senda y una obra valiosa.
Por último, no puedo acabar esta reseña sin dejar constancia de mi amistad y admiración por José María Balcells, la razón humana de este nuevo título, donde se aúnan saberes y originalidades y, sobre todo, pasión literaria.






