Archivo por meses: enero 2016

Clausurar el miedo

Dedicado a los niños autistas y a las familias que los cuidan con amor. También a todos aquellos que sienten miedo, soledad, abandono.

 

autismoHay momentos de angustia,
de puertas cerradas,
alboroto de voces calladas.
Flores que se marchitan en las manos,
una lágrima que no vierte la sal,
porque no osa,
porque no es capaz.
No hay una sola migaja
de mi cerebro que sobreviva
a esta puesta de sol, amor mío.
Por eso he cerrado persianas,
porticones y cortinas,
el ventanal de la mirada,
para que solo estemos tú y yo,
fragilidad de la vida.
No saldremos, no hace falta.
No hablaremos, es fugaz.
Nos buscaremos en la taquigrafía
de los gestos que tú alcanzas,
en el acertijo hermético
que detenta tu sonrisa.
Tú y yo solos,
sin un mundo que es ruido
inútil, frío,
que te trastorna y
que hiela tus finos dedos de niño.
Así encontraremos el terciopelo húmedo
de las miradas,
el silencio resuelto
de un abrazo sin tiempo
que clausure los miedos
que nos atenazan.

Noemí Trujillo Giacomelli

foto noeEste blog literario me gusta, sobre todo, por dos razones. Por un lado, porque contiene el manifiesto de la Generación Subway, de la que Noemí Trujillo, como promotora y editora de la editorial Playa de Ákaba, es máxima exponente. Me identifico totalmente con este grupo y participo de su ideario.
Por otro lado, algunos de los poemas de la autora plasman un sentimiento muy personal y dolorido sobre Cataluña, una visión inconformista sobre el independentismo, cuestión que en la actualidad centra las noticias políticas de España y Cataluña.
La literatura es un reflejo de su tiempo y, como las sociedades en las que se inserta, se convulsiona con ellas y por ellas.
El blog de Noemí Trujillo está vivo, no rehúye la realidad y se atreve con temas candentes.

http://noemitrujillo.blogspot.com.es/

Halogramas: «El despertar»

11. El despertar

El despertarEl auxiliar sanitario aún manipulaba el cuerpo de Desiré Han cuando el Patriarca de la Luz se acercó. Eran los últimos protocolos, aunque a decir verdad había tenido que consultarlos en el manual, ya que nunca se había dado el caso de tener que reanimar a nadie procedente de la Tierra, al menos desde que él  tenía memoria. De hecho, se sentía honrado con la deferencia. En otras circunstancias hubiera sido inimaginable para alguien de su rango acercarse a las estancias del Patriarca de la Luz. Razón de más para proceder con método. Aquella mujer de nombre impronunciable debía ser alguien muy importante, pues de lo contrario no la habrían llevado hasta allí. Cuando el auxiliar acabara su tarea abandonaría la planta superior y volvería a la Sala de Recepciones, que era su lugar. Consciente de ello, observaba al máximo las normas, con más detenimiento que otras veces, a sabiendas de que el privilegio que se le concedía no se repetiría fácilmente, quizás nunca. Tras algunas verificaciones se concentró de nuevo en el catéter, lo desconectó de la vía practicada en el antebrazo de la mujer  y le acomodó la ropa de cama. Su trabajo debía ser impecable. Seguir leyendo Halogramas: «El despertar» →