Archivo por meses: enero 2016

Halogramas: «La mariposa azul»

15. La mariposa azul

maripsa azulEl gran abejorro pasó zumbando. Volaba a una altura media, a dos metros aproximadamente sobre las cabezas más altas. Con esa distancia de seguridad podía controlar lo que sucedía en el amplio espacio del zoco. Debía escudriñar a todos los visitantes. Aquel prototipo permitía identificar a cualquier persona, puesto que descodificaba su Número de Vida, lo procesaba en décimas de segundo y, llegado el caso, contactaba con los Servidores del Orden. Si lo anterior ocurría, el individuo sorprendido en falta podía pasar una larga temporada de aislamiento. El estigma social era lo peor para cualquier habitante de la Tierra.
El gigantesco insecto debía velar por el orden y por el cumplimiento de la ley. Estaba programado para detectar el más mínimo movimiento sospechoso, por imperceptible que resultara al ojo humano. Lo habían diseñado como dron de vigilancia. Seguir leyendo Halogramas: «La mariposa azul» →

El pozo

El pozo

Un cubo, una cuerda,
un brocal.
Era solo un niño.
Lancé con fuerza falsa,
robada a la luna llena,
el cubo al agua.
Bueno, al agujero
con forma de boca infecta
que despedía olor a moho,
a vida ilícita,
a subterfugio de existencia.

La luna, tan oronda y repleta,
me asistió para que con mi impulso
aquel cubo chapoteara con el eco
del metal herido.
Me asustó el estruendo
y mi voz se volvió ruido.
Busqué refugio
tras los gruesos muros
de mi antigua casa.
La luna llena ya no me miraba.

Hoy he vuelto a la casa del pozo.
El nivel del agua se ha elevado,
podría mojarme la cara.
Lo normal tras meses de lluvia.
Se han borrado las huellas
de mi paso de niño.
La luna llena ha dejado de esperarme
y yo añoro su desvarío.
Será necesario que me invente un destino
antes de que casa y pozo
desaparezcan con el frío.

Me he asomado, como antes,
a su brocal húmedo,
medio cuerpo fuera
-he crecido-
pero el cubo no está,
se ha desprendido de su cuerda.
Indago en la circularidad
de las aguas quietas, lo busco,
pero no lo consigo.
Ahora escucho, creo, su alarido de metal
¿o es solo el tiempo, su quejido?

El pozo ha desahuciado
a su huésped arrojadizo.
Me he ido antes de que la luna llena
me pida explicaciones.
Ya he dejado de ser niño.

La noche más larga

Van Gogh

Durante la noche más honda,
la postrera, la más larga,
antes de que la navaja
desgarre el cielo
y el horizonte malva
y rojo se derrame,
yo no pronunciaré ni una palabra.
Solo dejaré que mi mente
bosqueje los nombres
que algún día fueron ciertos.

No serán nombres viajeros
llenos de camino,
de polvo,
de miedo
ni frases que penetren la piel.
Serán, durante esa noche interminable,
presencias amasadas con alientos
en espera de su destino,
hermosas, inmaculadas,
como muñecas de porcelana que callan.

Durante la noche más larga,
la que ha de llegar
con la precisión de un escalpelo,
se revelará el secreto.
Una idea sin voz, un atisbo del alma,
la nota aislada de un aroma
y mediará el silencio.
La noche infinita nos rescatará
porque tú y él y yo
somos espíritu,
como las verdaderas palabras,
eternos.

Halogramas: «La orgía»

14. La orgía

Banquete monosÉrase una vez unos monos felices que vivían en una nave espacial perdida entre millones de estrellas. Solo un punto silencioso en el que todos contribuían a un mismo fin, que era la propia supervivencia. Presidía este grupo bien avenido el Patriarca de la Luz.
En ocasiones, estos monos dichosos apartaban las obligaciones a un lado porque era bueno hacerlo, porque así convenía. Colgaban los trajes con los cuales se cubrían a diario y los aparcaban en la austeridad de sus cuartos. Desnudos como vinieron al mundo, se disponían a disfrutar con todas sus fuerzas. Entonces la rosa de los vientos dejaba de mecerlos. Sus magnéticos colores se apagaban y todo cambiaba alrededor.
Ese era el momento de cerrar las grandes puertas de la Sala de Ceremonias sin hacer ruido, como si batieran palmas suavemente, puesto que comenzaba el festival. Seguir leyendo Halogramas: «La orgía» →

«Corazón tan blanco» o el ‘dejà vu’ de Javier Marías

Corazón tan blancoHay algo circular que late en Corazón tan blanco, la novela de Javier Marías. Una idea aciaga, un presagio funesto guía al protagonista de la novela desde su primera página y reaparece a cada paso a lo largo de la narración como un dejà vu.
El argumento, con la muerte en el punto de mira, el tono entre ensayístico y lírico y la hondura de sus tesis han conseguido una rara simbiosis: convertirla en un éxito de público y crítica ya desde su publicación en 1992. Realmente algo poco común. A partir de ahí, en muy poco tiempo, ha sido traducida a más de veinte idiomas y Javier Marías se ha granjeado el reconocimiento unánime de las letras españolas.
Temáticamente el eje principal de Corazón tan blanco son las constantes referencias al Macbeth de Shakespeare. Sus alusiones suponen un ejercicio de metaliteratura que permite al novelista identificar arquetipos, diseccionarlos y refundirlos en una novela singular con vocación de ensayo. Seguir leyendo «Corazón tan blanco» o el ‘dejà vu’ de Javier Marías →

Halogramas: «Una mirada de reconocimiento»

13. Una mirada de reconocimiento

Demonios-en-nuestras-pesadillas-por-Nicolaj-Abraham-AbildgaardDesiré abrió por fin los ojos y de pronto la avalancha de luz que la cegaba quedó eclipsada. Se encontró frente a una figura oscura. No distinguió sus facciones, pero sin lugar a dudas parecía un rostro. Al percatarse de que la mujer le estudiaba, el auxiliar se apartó, azorado. No debería estar ahí. Las instrucciones eran claras al respecto. Debía abandonar el cubículo antes de que la paciente despertara. Apresuradamente dio por concluido el protocolo y se dispuso a salir con el instrumental médico.
-¡Espera, no te vayas! –rogó la mujer al auxiliar, al ver que este tenía intención de marcharse. Se sentía asustada, aunque todavía no hubiera tomado plena conciencia de lo que ocurría. Necesitaba hablar con alguien. Quiso incorporase pero no pudo. Se dio cuenta de que alguien la había inmovilizado. Entonces sintió que el terror le recorría la espina dorsal. Seguir leyendo Halogramas: «Una mirada de reconocimiento» →

Halogramas: «Noche en blanco»

12. Noche en blanco

Noche en blancoEl aire de la noche despejó al joven amante. Caminaba ensimismado. El regreso a casa se le estaba complicando. El encuentro con Desiré había resultado de lo más extraño.
“¿Desiré Han, con Número de Vida HK25987488NL? ¿Es usted?” Fue el saludo que profirió aquel individuo cuando irrumpió en el domicilio. A continuación acercó el lector a la muñeca casi inerte de Desiré y comprobó su identidad en la pequeña medalla que colgaba.
Realmente no es que fuera un intruso. Desiré había empezado a encontrarse mal: dolor de cabeza, náuseas. Ninguno de los dos le había dado importancia, pues era evidente su estado de embriaguez. Sin embargo, en vez de mejorar, Desiré empeoraba. Un temblor extraño comenzó a sacudirla. Tras algunos minutos el muchacho observó que tenía dificultades para respirar. Poco después perdía la visión. Asustado, decidió llamar a los servicios de urgencias. Seguir leyendo Halogramas: «Noche en blanco» →

Josep Anton Soldevila y su «nudo» que no aprieta

El nudo, de Josep Anton Soldevila, es una novela de trama detectivesca y trasfondo filosófico.
Publicada en 2001, el tema de esta obra de ficción no es otro que el “tiempo” en su dimensión más trascendental y significativa para el ser humano, en su complejidad intrínseca como dimensión fundamental de la naturaleza humana.
El autor aborda esta ambiciosa novela tras una larga trayectoria poética (La frontera de cristal, Les paraules que no has après a dir, El llibre dels adéus, Des del desert, El mur de Planck, entre otros).
En paralelo con su poesía plantea la noción de tiempo como uno de los grandes enigmas de la vida, indescifrable tanto para Soldevila como para su alter ego en El nudo, su personaje protagonista, Fran Renard.

No nos hallamos ante el clásico tempus fugit o ante su evolución renacentista, carpe diem. Otro es el propósito que guía a J. A. Soldevila al escribir El nudo, aunque los tópicos anteriores, omnipresentes en la cultura occidental, impregnen el pensamiento del autor en ciertos momentos y reconozcamos sus trazas a lo largo de la novela. El propósito que le mueve sería, en boca del profesor Renard, físico y filósofo humanista: “formular matemáticamente una función que definiera psicológicamente a un ser humano. (…)  A la variable tiempo (t) se le asignarían diferentes valores con la finalidad de obtener perfiles psicológicos.” Nada más y nada menos. Seguir leyendo Josep Anton Soldevila y su «nudo» que no aprieta →

Aletargados

LetargoHay un sonido de refugio
en esta tarde macilenta.
Gris es el metal que
arrojamos al aire
y esquivos son los brazos
que vienen a buscarme.
Fuego y tinta diluidos
en la cansina retahíla
de súplicas y oraciones.
No habrá descanso
ni colofón de ocaso
cuando hoy cierre los postigos
y esconda la cara
entre los bostezos del letargo.

Y se hizo la luz

amanecer-dali

Y en un principio fue la luz
y la luz se hizo verbo
y el verbo se encarnó en tu cuerpo.
Dos brazos y dos piernas;
un torso coronado
por tu cabeza serena;
el sexo subyugante,
aguardando el momento preciso,
el instante.

Y entonces llegué yo,
una sombra de vuelo cernido,
repleta de besos
mojados sin labios
que se ha convertido
en tu pan y tu vino,
en el verbo de tu garganta,
en un reflejo oblicuo
de esta luz pura y descalza.