La alegría de vivir en Alfonsina Storni

Alfonsina StorniAlfonsina Storni es una poetisa argentina de principios del siglo pasado. Su obra  delicada, exultante, hace gala de un lenguaje, rico, colorido, musical. Este poema, titulado Sábado, me parece muy oportuno para la sección de «Versos de Viernes».
Con este poema Alfonsina celebra la vida, la naturaleza, la sensualidad. Me gusta recuperar versos positivos que nos llenen de luz. La esperanza es la mayor prueba de que estamos vivos, pese a todo.
A los amantes de las sombras les recuerdo que también amanece, que los opuestos se complementan y yo diría más: se enriquecen.
Hoy me uno a Alfonsina Storni para exaltar la belleza y la dicha de vivir.

¿Qué os parecen estos versos de viernes?

VERSOS DE VIERNES Y FELIZ FIN DE SEMANA

Sábado

Me levanté temprano y anduve descalza
Por los corredores: bajé a los jardines
Y besé las plantas
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la grama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
Que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
Mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
Fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
Comedor en sombra; manos que aprestaban
Manteles.
Afuera, sol como no he visto
Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
Fijos. Te esperaba.

«La antorcha de Kraus», entre la inteligencia y el absceso

Hoy os traigo una interesante reflexión sobre la historia de la humanidad. Un pensamiento desapasionado, inteligente, profundo, escéptico y derrotista. Por desgracia es así, pero ¿cómo no serlo si no estamos ciegos, sordos? El mundo no tiene remedio, es decadencia, la ebullición de la vida y la muerte, un hormiguero incomprensible, irracional. Y cuando la razón quiere apropiarse del destino de los hombres entonces es aún peor: «La razón produce monstruos».
En este irrefrenable galimatías es imposible seguir el hilo conductor. El único destino que parece atisbarse es un laberinto desquiciante. Unos pocos deciden sobre el destino de millones. Nos comportamos como ovejas y nadie acierta a encontrar la raíz del mal, de tantas ansias de poder, de tanta codicia, de tanta delectación o indiferencia ante el dolor ajeno.
Quizás la vida sea inevitablemente así. Es la tesis del blog La antorcha de Kraus y yo me rindo a sus argumentos:

«Tal vez la Historia de la humanidad, entre otras muchas historias, sea también la historia de sus propios abscesos. Los efectos sangrientos de sí misma que se han manifestado a lo largo del tiempo vienen dados por la acumulación purulenta de sus ideas más dogmáticas.»

(Blog La antorcha de Kraus, «Abscesos»)

http://laantorchadekraus.blogspot.com.es/2015/06/abscesos.html

El hombre necesario

troncos

No sé si necesitas un hombre o un árbol
alto, erguido, robusto, perdurable.
Coger su mano de rama
hasta que se claven en tu palma
las estrías de su corteza
y que ese tatuaje te acompañe
bajo la luz del ocaso.

No sé si necesitas un hombre o un ave
poderosa, rapaz, elegante.
Adormecerte entre sus garras
para que te arrulle sobre cimas rocosas,
libre del naufragio de los mares
y que la verdad de su pico algebraico
sea la medida de tu talle.

No sé si necesitas un hombre o
el instante…

Revista Nagari: «¿Quién teme al ‘Ulises’ de Joyce?»

NagariUna vez más la revista Nagari en su número de junio me publica uno de mis trabajos. Esta vez colaboro en el apartado de «Ensayo», con una reseña bastante extensa sobre el Ulises de Joyce.
Me siento muy satisfecha por el resultado de mis pesquisas, por eso mi alegría es doble.
Mil gracias a Omar Villasana y a todos los que componen Nagari. Desde Miami están haciendo un trabajo fenomenal a favor de la cultura latina.
Nagari, una revista sobre arte y literatura altamente recomendable. Disponible en edición impresa y digital.
No os la perdáis.

¿QUIÉN TEME AL ULISES DE JOYCE? María Dolores Fernández

«La rama» canta con Octavio Paz

octavio pazEste poemilla me parece encantador. Es de una gran sencillez temática y formal, en homenaje a la poesía tradicional, popular. Sus versos octosílabos  con rima consonante constituyen unos tercetillos rítmicos y ágiles.
Me ha gustado esta incursión de Octavio Paz en este tipo de poesía. La sonoridad es tan diferente a lo que estamos acostumbrados, que he querido traerla a este blog y recordarla.

¿Qué os parecen estos versos de viernes?

VERSOS DE VIERNES Y FELIZ FIN DE SEMANA
La rama

Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.

Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.

El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.

Alzo los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada

Octavio Paz

Sueños de un astronauta

astronauta

Tengo satélites dentro de mi cabeza.
Sonámbulos, giran
en una carrera loca,
en trayectorias cruzadas
que alteran la danza del universo.

Oscilan de una sien a otra,
como latigazos de insinuación
contra el pensamiento lógico.
Desearía volverme ubicua
y despoblar la zona atrincherada de mis cejas.

Sería –creo yo- igual que arrancar
una cúpula a una azotea opaca
y contemplar el espacio
sembrado de interestelares ideas,
todas posibles, todas recién nacidas.

Sobre mis ojos, a través de la ranura abierta,
buscaría nuevos planetas
y orbitaría alrededor de ellos
en una orgía celeste,
lejos de mí, olvidada de la Tierra.

Globos de helio

arte-peruano

Cuando la devastación del sueño
aligere los contrapesos
será más fácil contar
los “me gusta” o los “te quiero”
de los que en una pantalla
te llaman compañero de viaje.

Hasta entonces eres un iconoclasta
enfebrecido de imágenes
y la última copa en otro bar
te volverá un poco más ciego,
más lerdo, más lento.

Tu realidad se ha vaciado
como un globo de helio.
Ha caído sin ligereza sobre tus hombros,
ha cargado contra tu espalda
y tu perfil se ha vuelto mucho más convexo.

El tintineo del hielo adelgaza
su propia materia
y en última instancia deja de ser.
Pero tú bebes,
aunque no compartas con nadie
el elixir de tu charco noctámbulo.

Porque eres un orfebre
que apura la copa.
Temeroso del cristal
relames la última gota
so pena de recitar
la declinación de tu deseo:
luna, lunae; luna, lunera.

Se derretirán palacios tras la mirada
de una rubia pretenciosa
o de una morena
sin clavel para tu ojal.
Así, sin más, se acabará
y la sustancia de la noche
será un bumerán que siempre regresa.

Notas un frío de fósil húmedo,
reblandecido,
de arenque sin sal.
Solo un reclamo de voces
avisa que es la hora.
Claudicáis tú, el garito y el alcohol.
Tan lejos la casa,
el salvoconducto de la cerradura,
el nudo de la sábana
contra el colchón.

Luna lunae, no te mueras,
eres, sola tú en la noche,
-hermosa, menguante-
la que muerde con saña,
con rabia, con pasión.
El resentimiento se ha vestido de sed
en las copas afiladas
que revelan la fotografía de un instante.
Él aún espera un “me gustas”,
un abrazo urgente,
la ubicuidad de alguien
aunque jamás pronuncie “te quiero”.