Archivo por días: agosto 12, 2015

Mi corazón entre tus brazos

corazon_by_sandrapack

Entre el hoy y acaso el mañana
me levanto a duras penas,
con una turbia venda
que atenaza mis legajos.
Sucios y tercos pedazos
de ayer rayando mi casa,
imponiendo con tirano acento,
desde muy adentro,
su tormento.

Se desata mi rabia y mi congoja,
mientras tú, paciente hombre tranquilo,
lanzas largos vistazos,
condescendientes silbidos de desagrado.
Mi mano tendida hacia delante,
tozuda cerrazón presa de un puño
que golpea, invicto, el punching de mis días.
Es quizás todo un espejismo en clave de pesadilla:
mi corazón mordido por tus labios,
latiendo entre convulsas diástoles de abrazos.

Me avasalla tu mirada

Me avasalla tu mirada, amor,
cuando me atas a ti con el gemido de tus pupilas,
cuando me matas
y con dolor de agujas antiguas
me arrebatas.

Es avaricia, imposible
e insensata,
la estulticia de perderte teniéndote,
de huirte para no sufrir abandono o menosprecio,
de creerme en la cima de tu alma y, luego,
precipitarme sin remedio a ese agujero de anhelo…

Qué negro y mezquino puede ser a veces todo,
amor mío,
si me hundo y ni tan sólo nado,
porque me falta el resuello
y no me asiste tu mano.

Mapamundi de mis manos

El vuelo de una rosa puede ser estéril,
tanto o más que el beso de un ángel
o el vigor de una esfera de jabón,
a despecho de su hermosura,
de su carne evanescente,
de su geométrica curvatura…

Tanto así es el amor desesperado:
etéreo, líquido, vacuo,
escurriéndose entre nuestros dedos
irreconocibles y lerdos;
o muriendo de lenta asfixia,
en el laberinto tullido
de nuestras crispadas manos.

Esas manos de largos dedos
que pueden convertirse en tentáculos de acero,
en escudos diletantes para pobres sin ánimo,
en arrojadizas e hirientes jabalinas
prestas a trazar al vuelo arcos frenéticos
de lacerante miedo.

O pueden, sarmentosas, hacer nido
con el cuenco pedigüeño de la mano,
arañar el alimento de la vida
con astilladas uñas,
pendones enarbolados
con jirones de negrura.

Pero si pudieran ser ligeras serpentinas de colores,
las manos volarían cual cometas
y serían pura tentación, caricia pura,
embajadas repletas
de emisarios con fuertes brazos,
cónsules de la cordura.

Los dedos de la gloria serían
recogiendo en su cáliz un suspiro,
una palabra con ardor de filigrana
y tupida pasión de madreselva.
Frontera y parapeto contra la noche y el día,
el ayer y el mañana.

Vano sería el esfuerzo por llorar los dardos
que murieron en nuestras llagas.
Solo un asomo incompleto de dolor,
porque siempre podríamos,
con esas manos,
reivindicar un alma soberana.

La sonrisa de Joker

Morí antes de nacer,
antes de conocerte, vida,
y mi sepulcro fue el aire que hinchó mis pulmones,
mi mortaja los sólidos brazos que amortiguaron mi caída
y mi llanto el réquiem sin fin que solo vence tu sueño,
el sueño de soñarte, maldita.

Por eso mis reencuentros con la muerte
se afanan por permanecer día a día,
en ese túnel estrecho y hosco
que cubre tantos lapsos de tiempo,
vencidos y abstrusos,
que me finiquitan con ansia desmedida.

Yo no entiendo el júbilo de tenerte,
cuando lo unico cierto es que, obligados, latimos
en un sinsentido que se llama vida.

Macabro sarcasmo
que nos refleja
en el espejo antipático del otro,
para que contemplemos, aterrados,
en los labios de algún Joker,
sonriente y desfigurado,
el trazo ufano de una vía sin salida.

La rauxa i la nit / La locura y la noche

rauxa

I jo pensant que l’oblit n’era la causa… Empassar-se la lluna hauria de ser sacrilegi, car resten indefenses totes les criatures de la nit, privades de la seva blanca deessa. L’esguard s’enterboleix i l’esperit de rauxa no pot prendre la seva dosi de metzina, la que inspira l’udol de l’Home Llop, la que esquinça el cor de la Sirena.

Y yo pensando que el olvido era la causa… Beberse la luna debería ser sacrilegio, ya que quedan indefensas todas las criaturas de la noche, privadas de su blanca diosa. La mirada se enturbia y el espíritu de la locura no puede tomar su dosis de veneno, el que inspira el aullido del Hombre Lobo, el que desgarra el corazón de la Sirena.

La nit més llarga

Durant la nit més fosca,
la darrera, la més llarga,
abans que la navalla esmolada esgarri el cel
i s’escampi el malva i el roig des de l’horitzó,
jo no pronunicaré cap paraula,
només deixaré que el meu pensament
faci l’esborrany dels mots que no haurien de desaparèixer.
No seran mots viatgers
plens de camí, de boira, de pols
ni emotives frases que s’endinsin sota la pell.
Seran, durant aquesta nit interminable,
substantivitats barrejades amb alens
que, en espera del seu destí, romandran immaculades,
com nines de porcellana que callen.
No hi haurà penediment pels estralls dels anys,
no hi haurà lament per tants petons perduts
entre l’aire de la tarda.
Simplement un dia, quan jo ja no hi sigui,
algú copsarà una idea, unes lletres, una ànima,
i aleshores es farà la descoberta del gran secret.
Perviurà l’essència de la vida si hom escolta,
en el so del silenci,
que tu i ell i jo som també esperit amb el do de la paraula.

La marea

Dime, ¿qué es la marea
bajo el azul del cielo?
¿Un incesante romper contra la arena
con un regocijo de espuma en celo?
¿O la invasión aterradora y eterna
de olas que hacen crecer su lengua de hielo?

En mis aguas turbias de luna llena,
tu pálida luz enarbola un reflejo
que mi risa de océano alienta,
o me arrastra al pecio del desconsuelo.

Me he perdido en tu playa de almenas
como arriesgado beduino en el desierto
y descalza busco, cual niña abrasada,
el oasis de tu abrazo y tu voz en silencio.
Cuando te necesito te busco en secreto.
Dime por qué hoy no te encuentro.

La llamada

Un latido de vértigo para mis sentidos,
haz de luz en la retaguardia de mi mirada,
y frente a mí, en un juego de espejos repetidos,
la blanca estoicidad de un nuevo día me llama.

Río de lava que fluye en calma, decidido,
surcando ágil laboriosos presagios en mi alma,
que cual lenta caricia de un amor redimido
se empecina, cauto, se aproxima, me reclama.

Esa voz que se regodea en mí es la llamada

La herrumbre de la muerte acelerada

La herrumbre de la muerte
mata
al creyente, al hereje,
al suicida.
Orín convertido en eco de una voz
o una despedida.

La guadaña se oxida
sobre el grial de plata
pero no escatima
su cuchilla
y se escancia generosa
sobre todos los hombres.

El gusano corroe,
anticipo del almíbar
indeleble,
hollando la materia recidiva,
que abona y alimenta
a la siempreviva.

La rosa es goce de pétalo y espina,
lacerante con los dedos,
doncella altiva
cautiva del deseo,
que perece entre ascuas
tan hermosa, tan lasciva.

Se agua la espesura de los ojos
entre bosques a la deriva
la herrumbre de los años
se desmaya sobre los hijos de la vida,
sobre el desierto de moho,
sobre la paz ignota que alivia.

En el silencio
una saeta, un réquiem.
A lo lejos el murmullo de una fuente
que gravita sobre el tiempo,
donde el principio es fin,
donde nace el día.