Archivo por meses: febrero 2016

Flamenco y olé

flamencoNunca como en ese momento la bata de cola me había parecido tan incómoda, pero la obstinación es un rasgo de mi carácter. Me había propuesto a mí misma no desaprovechar la oportunidad y en la próxima feria que se me pusiera a tiro, lucirme. El año anterior había estado de rebujitos y baile en la Feria de Abril de Sevilla y me lo había pasado fenomenal. Había que repetirlo.
Por eso, la Feria de Madrid me pareció una ocasión perfecta. Llevaba poco tiempo en la ciudad y al fin y al cabo, una feria es una feria. O sea que utilicé el buscador de internet y conseguí arrastrar a mi amiga Piluca hasta la tienda folclórica Flamencos y Olé. Allí, en los probadores, urdimos nuestro plan. Ambas nos compraríamos sendos vestidos de lunares blancos con larga falda en cascada. Unos modelitos actualizados al estilo Victor & Luccho que nos quedarían que ni pintados. Y que Madrid temblara, porque llegábamos Luci y Piluca. Seguir leyendo Flamenco y olé →

Halogramas: «Una partida tediosa»

16. Una partida tediosa

la partida-Nada me haría más feliz que acabar esta partida antes del anochecer.
-Pues no sé qué decirte…
-Empieza a ser tediosa –agregó el Iluminador que ostentaba la máxima autoridad entre los dos.
-Ya, pero puedes entretenerte mirando afuera. ¿Te has fijado qué día hace?
-Tienes razón. –Al girarse para mirar donde le indicaba su compañero de juego comprobó la intensidad del cielo, más claro que el mar, pero igual de brillante. A los pies del acantilado el agua había suavizado las aristas de las rocas a fuerza de estrellarse millones de veces. Entonces añadió-: Es extraño.
-¿Qué es extraño? –contestó su interlocutor con displicencia. Seguir leyendo Halogramas: «Una partida tediosa» →

A pesar de la nieve

NevadaA pesar de la nieve,
lenta almohada de la tarde,
mi amor de contrabando
amanece en su blancura.
Aún estás por llegar
y nadie sabe a ciencia cierta
la espesura que a tu paso
bate el aire.
El horizonte deslumbra
y en el suelo solo cabe un residuo,
la huella sucia de los pies.
Diminutas pisadas
que desbrozan el sendero,
interminables pasos a la fuga,
tan absurdos como
la nieve que cae,
lenta, durante esta tarde.