La llamada

Un latido de vértigo para mis sentidos,
haz de luz en la retaguardia de mi mirada,
y frente a mí, en un juego de espejos repetidos,
la blanca estoicidad de un nuevo día me llama.

Río de lava que fluye en calma, decidido,
surcando ágil laboriosos presagios en mi alma,
que cual lenta caricia de un amor redimido
se empecina, cauto, se aproxima, me reclama.

Esa voz que se regodea en mí es la llamada

La herrumbre de la muerte acelerada

La herrumbre de la muerte
mata
al creyente, al hereje,
al suicida.
Orín convertido en eco de una voz
o una despedida.

La guadaña se oxida
sobre el grial de plata
pero no escatima
su cuchilla
y se escancia generosa
sobre todos los hombres.

El gusano corroe,
anticipo del almíbar
indeleble,
hollando la materia recidiva,
que abona y alimenta
a la siempreviva.

La rosa es goce de pétalo y espina,
lacerante con los dedos,
doncella altiva
cautiva del deseo,
que perece entre ascuas
tan hermosa, tan lasciva.

Se agua la espesura de los ojos
entre bosques a la deriva
la herrumbre de los años
se desmaya sobre los hijos de la vida,
sobre el desierto de moho,
sobre la paz ignota que alivia.

En el silencio
una saeta, un réquiem.
A lo lejos el murmullo de una fuente
que gravita sobre el tiempo,
donde el principio es fin,
donde nace el día.

Humo

Humo.
Humo negro y espeso.
Plomo en el centro
con fuerza centípreta
socorrido a golpes del dolor más denso.
Humo.
Volutas, caracolas dudosas
que se elevan hasta lo más alto
mientras el plomo es imán y es reclamo.
Humo.
Engendrado en la oquedad
de unos ojos incendiados.

Habitada

Si la luz me deshabita ante tus ojos,
ni siquiera existirá el olvido.
Porque vienes
de donde el imán del mundo ejerce su poder
y vas adonde el alba es luminaria,
donde la maraña reticular del fondo del cielo
brilla en la noche.
Bésame
con la gravedad de los cuerpos celestes
y haz de mí un sol amasado de fuego.
Mastica el aroma de mis poros
y entonces yo
me elevaré sobre mi propia carne
para rescatarnos en el recuerdo.

Goce

Antediluviano goce
en la erótica del poder.
Andamiaje de excombatientes
en la cuerda floja
sin antes o después.
Solo tú,
solo yo
somos triste moneda de cambio,
tránsfugas de la realidad.
Antediluviano goce
en la erótica del amor.

Garabatos de luz

Defíneme la luz para que pueda inventarla entre las sombras, para que mi trazo sea capaz de garabatear su silueta. Dejaré un resquicio en el pretil de su inconsistencia.
Me colaré, abandonando mi sombra. Será mi momento. Podré, al fin, tocar la gloria.

Felicidad versus plenitud

¿Qué hombre feliz
sopesa y calibra
su plenitud escueta
y en los platillos de la balanza
observa, mide y pesa?

Un perfil escurridizo
es ser feliz,
el que se asoma a tientas
por las rendijas,
perdiéndose a cada paso
entre algaradas y risas.

Paradoja y vida,
pura ilusión,
y en el punto de mira
una bifurcación de caminos:
el de vuelta y el de ida.
Es así como las noches llenas de ráfagas
se suman a nuestros días
en un camino dual que nunca acaba.

Desoyendo a Dios en pos de la razón
ha quedado sin criterio nuestra conciencia
como un niño perdido en una gran feria. Seguir leyendo Felicidad versus plenitud

Eternitat / Eternidad

beso

La darrera lluna plena assaboreix el fred i la calamarsa, i esdevé flocs de neu per arribar-nos més endins. Vol guarir-se de la soledat i fer-se entenidora, bella i silent, arribant a les nostres mans. Mai, però, no la podrem posseir, perquè se’ns fondrà de seguida, com un rierol entre els dits. Copsar la seva bellesa durant un instant. Això és l’eternitat.

La postrera luna llena saborea el frío y el granizo, y se convierte en copos de nieve para llegarnos más adentro. Desea vencer su soledad y hacerse clara, bella y silente, llegar a nuestras manos. No obstante, nunca la podremos poseer porque se nos fundirá al momento, como un riachuelo entre los dedos. Alcanzar un instante de su belleza. Eso es la eternidad.