Archivo por meses: agosto 2015

Libación

Tamara-de-Lempicka-12-668x1024Solo la tela de la mosquitera se interponía ante mi mirada. Una boca te succionaba, como en un ritual de libación.  Sentí la turbulencia de tus pezones erectos pero no pude seguir profanando tu secreto a través de la puerta entreabierta y me marché. Los jadeos que arqueaban vuestras pelvis me acompañaron por el pasillo en silencio, amartillándome. Ahora la noche ha vencido mis sombras y solo me trae los gemidos del grillo. Duermes tranquila, lejana, tan ajena a mi deseo.

El kayak

Remaron con todas sus fuerzas para asistir a aquel bote solitario. Habían visto desde cierta distancia que el kayak daba unos bandazos extraños y temieron que zozobrara. Al acercarse, unos lamentos desgarrados penetraron en sus oídos. En el silencio que se impuso todos pensaron lo peor. Se sorprendieron al ver que el joven ocupante, con la postura del misionero, alcanzaba en ese momento el orgasmo y que, bajo su peso, la muñeca hinchable se desinflaba.

La hoja de parra

-Acércate más. ¿Quién te ha dicho que no hables con desconocidos? Soy tu amigo. ¿Quieres que te dé una piruleta? No la he chupado.

-Vámonos, que llegamos tarde –gritó una madre desde un banco del parque.

-Adiós –dijo la niña, girando sobre sus talones y echando a correr.

Entonces, una hoja de parra movida por el viento improvisó un taparrabos sobre sus genitales. Decidió abrocharse la gabardina y buscar por otro sitio.

Delicias

Aquel sabor era delicioso, diferente a cualquier cosa que hubiera probado antes. Tenía un aroma profundo que parecía brotar del fondo del mar y una contundencia en boca que pedía rastrear en las profundidades de su garganta.

Cuando él exhaló su estertor de placer, ella deglutió toda su sustancia con glotonería. Después levantó la cabeza y dijo: “Ahora me toca a mí, cariño”. Y, desnuda como estaba, se estiró sobre el lecho.

Tatuaje

tatuajeEn el brazo derecho: “Amor de madre.” En el omóplato izquierdo: “Libertad o muerte.” En la pantorrilla derecha: un águila con las alas extendidas. En la muñeca izquierda: “Claudia”; en la derecha: “Max”. En la espalda: una carabela gigante. En el pecho: una bandera al viento. En el cuello: orquídeas entrelazadas. En el vientre: una calavera.

-Me he convertido al Taoísmo Trascendente de los Circuncidados en Nombre del Cristo Apócrifo.
-¡Ah! –exclamó el especialista .
-Y prohíben la mácula en la piel. Con un tatuaje integral, color negro, mi piel será uniforme, inmaculada –adujo el hombre con grave satisfacción.

África

africaFue un batir de alas relampagueante, como el amanecer en el desierto, un desfallecer entre dunas. Sus gritos acunaban el temblor de su cuerpo, de sus piernas abiertas. Se nubló su visión mientras calientes ríos descendían de su sexo mutilado. Su madre y las otras mujeres del poblado habían cumplido su misión. La habían purificado. Atrás quedó la inocencia de la niñez. La niña oscura de África empieza muy pronto a pagar su tributo de mujer.

Vigilia

VigiliaEn el mes de enero caminar por la calle es ir arrebujado con quilos de ropa, el gorro calado hasta casi tocar las pestañas y un paso apresurado que combata la tiranía del termómetro. Pese a mi limitada visión-inconvenientes de mi indumentaria-, le reconocí en cuanto le vi, así como por accidente. Ahora que hago la retrospectiva me doy cuenta de que antes de yo advertirlo siquiera, ya me había lanzado su dardo. Un dardo certero que penetró hasta el fondo de mis ojos. Luego solo sentí su paso fugaz. Un desliz que pesó en mis párpados cargados de niebla. Seguir leyendo Vigilia →

Taxidermia

TaxidermiaEntraron en tromba en la casa presidencial. Sorprendentemente, nadie opuso resistencia. Todos en la residencia parecían haberse ocultado, presas del terror. Al frente, el líder de los sublevados conocía muy bien el camino. Se sentía con la conciencia tranquila: sus aspiraciones eran justas. Lo único que hacía era aprovechar la ocasión. Había esperado con paciencia por respeto, pero ahora el carcamal había palmado, y él y sus hombres estaban resueltos. Seguir leyendo Taxidermia →

¡Viva la revolución!

¡Viva la revolución!Mis cuatro paredes son de caña y adobe. Por eso la luz se cuela por las rendijas, y el aguacero también. Durante el día me deslumbra y me regala un calor pegajoso, asfixiante. El tatuaje de pecas que cubre toda mi piel no sirve ni para aislarme del sol. Cada día estoy más ajada y reseca.

No sabría decir si prefiero la lluvia. Cuando cae es como estar a la intemperie. Lleno la cabaña de cubos –los pocos que me dejan pero en seguida rebosan a borbotones. Y solo puedo esperar que los harapos que visto no se me peguen aún más al cuerpo. Siento como si quisieran adherirse para siempre a mí, comouna funda de neopreno mojada por dentro y por fuera. Seguir leyendo ¡Viva la revolución! →

Un hermoso tigre

Un hermoso tigreSe miraron fijamente y no hubo más.

La expresión de ella se transformó por completo. Su frente despejada se esculpió como una protuberancia vellosa; sus mejillas se abombaron como nunca se había visto antes, hasta reducir las cuencas de los ojos en un sesgo felino de color verde, con la estría de la pupila marcando el eje y su hipnotismo. Sus labios, tan voluptuosos antes, se fueron adelgazando, se extinguieron entre un matorral de bigotes recios, arrogantes. Alrededor del óvalo de su rostro brotó un manojo tupido de pelos suaves que caía en un abanico blanquecino. Su orgullosa nariz respingona se metamorfoseó en una elevación mesetaria  que le ocupaba la parte central de la cara y que marcaba una simetría perfecta en su nueva fisonomía de color leonado. Entonces comenzó a jadear y a emitir ronquidos de fiera. Su transfiguración culminó cuando al bostezar abrió desmesuradamente la boca y apuntó en derredor con el arma más antigua: cuatro colmillos largos como lanzas. Seguir leyendo Un hermoso tigre →