«Corazón tan blanco» o el ‘dejà vu’ de Javier Marías

Corazón tan blancoHay algo circular que late en Corazón tan blanco, la novela de Javier Marías. Una idea aciaga, un presagio funesto guía al protagonista de la novela desde su primera página y reaparece a cada paso a lo largo de la narración como un dejà vu.
El argumento, con la muerte en el punto de mira, el tono entre ensayístico y lírico y la hondura de sus tesis han conseguido una rara simbiosis: convertirla en un éxito de público y crítica ya desde su publicación en 1992. Realmente algo poco común. A partir de ahí, en muy poco tiempo, ha sido traducida a más de veinte idiomas y Javier Marías se ha granjeado el reconocimiento unánime de las letras españolas.
Temáticamente el eje principal de Corazón tan blanco son las constantes referencias al Macbeth de Shakespeare. Sus alusiones suponen un ejercicio de metaliteratura que permite al novelista identificar arquetipos, diseccionarlos y refundirlos en una novela singular con vocación de ensayo. Seguir leyendo «Corazón tan blanco» o el ‘dejà vu’ de Javier Marías

Halogramas: «Una mirada de reconocimiento»

13. Una mirada de reconocimiento

Demonios-en-nuestras-pesadillas-por-Nicolaj-Abraham-AbildgaardDesiré abrió por fin los ojos y de pronto la avalancha de luz que la cegaba quedó eclipsada. Se encontró frente a una figura oscura. No distinguió sus facciones, pero sin lugar a dudas parecía un rostro. Al percatarse de que la mujer le estudiaba, el auxiliar se apartó, azorado. No debería estar ahí. Las instrucciones eran claras al respecto. Debía abandonar el cubículo antes de que la paciente despertara. Apresuradamente dio por concluido el protocolo y se dispuso a salir con el instrumental médico.
-¡Espera, no te vayas! –rogó la mujer al auxiliar, al ver que este tenía intención de marcharse. Se sentía asustada, aunque todavía no hubiera tomado plena conciencia de lo que ocurría. Necesitaba hablar con alguien. Quiso incorporase pero no pudo. Se dio cuenta de que alguien la había inmovilizado. Entonces sintió que el terror le recorría la espina dorsal. Seguir leyendo Halogramas: «Una mirada de reconocimiento»

Halogramas: «Noche en blanco»

12. Noche en blanco

Noche en blancoEl aire de la noche despejó al joven amante. Caminaba ensimismado. El regreso a casa se le estaba complicando. El encuentro con Desiré había resultado de lo más extraño.
“¿Desiré Han, con Número de Vida HK25987488NL? ¿Es usted?” Fue el saludo que profirió aquel individuo cuando irrumpió en el domicilio. A continuación acercó el lector a la muñeca casi inerte de Desiré y comprobó su identidad en la pequeña medalla que colgaba.
Realmente no es que fuera un intruso. Desiré había empezado a encontrarse mal: dolor de cabeza, náuseas. Ninguno de los dos le había dado importancia, pues era evidente su estado de embriaguez. Sin embargo, en vez de mejorar, Desiré empeoraba. Un temblor extraño comenzó a sacudirla. Tras algunos minutos el muchacho observó que tenía dificultades para respirar. Poco después perdía la visión. Asustado, decidió llamar a los servicios de urgencias. Seguir leyendo Halogramas: «Noche en blanco»

Josep Anton Soldevila y su «nudo» que no aprieta

El nudo, de Josep Anton Soldevila, es una novela de trama detectivesca y trasfondo filosófico.
Publicada en 2001, el tema de esta obra de ficción no es otro que el “tiempo” en su dimensión más trascendental y significativa para el ser humano, en su complejidad intrínseca como dimensión fundamental de la naturaleza humana.
El autor aborda esta ambiciosa novela tras una larga trayectoria poética (La frontera de cristal, Les paraules que no has après a dir, El llibre dels adéus, Des del desert, El mur de Planck, entre otros).
En paralelo con su poesía plantea la noción de tiempo como uno de los grandes enigmas de la vida, indescifrable tanto para Soldevila como para su alter ego en El nudo, su personaje protagonista, Fran Renard.

No nos hallamos ante el clásico tempus fugit o ante su evolución renacentista, carpe diem. Otro es el propósito que guía a J. A. Soldevila al escribir El nudo, aunque los tópicos anteriores, omnipresentes en la cultura occidental, impregnen el pensamiento del autor en ciertos momentos y reconozcamos sus trazas a lo largo de la novela. El propósito que le mueve sería, en boca del profesor Renard, físico y filósofo humanista: “formular matemáticamente una función que definiera psicológicamente a un ser humano. (…)  A la variable tiempo (t) se le asignarían diferentes valores con la finalidad de obtener perfiles psicológicos.” Nada más y nada menos. Seguir leyendo Josep Anton Soldevila y su «nudo» que no aprieta

Aletargados

LetargoHay un sonido de refugio
en esta tarde macilenta.
Gris es el metal que
arrojamos al aire
y esquivos son los brazos
que vienen a buscarme.
Fuego y tinta diluidos
en la cansina retahíla
de súplicas y oraciones.
No habrá descanso
ni colofón de ocaso
cuando hoy cierre los postigos
y esconda la cara
entre los bostezos del letargo.

Y se hizo la luz

amanecer-dali

Y en un principio fue la luz
y la luz se hizo verbo
y el verbo se encarnó en tu cuerpo.
Dos brazos y dos piernas;
un torso coronado
por tu cabeza serena;
el sexo subyugante,
aguardando el momento preciso,
el instante.

Y entonces llegué yo,
una sombra de vuelo cernido,
repleta de besos
mojados sin labios
que se ha convertido
en tu pan y tu vino,
en el verbo de tu garganta,
en un reflejo oblicuo
de esta luz pura y descalza.

Clausurar el miedo

Dedicado a los niños autistas y a las familias que los cuidan con amor. También a todos aquellos que sienten miedo, soledad, abandono.

 

autismoHay momentos de angustia,
de puertas cerradas,
alboroto de voces calladas.
Flores que se marchitan en las manos,
una lágrima que no vierte la sal,
porque no osa,
porque no es capaz.
No hay una sola migaja
de mi cerebro que sobreviva
a esta puesta de sol, amor mío.
Por eso he cerrado persianas,
porticones y cortinas,
el ventanal de la mirada,
para que solo estemos tú y yo,
fragilidad de la vida.
No saldremos, no hace falta.
No hablaremos, es fugaz.
Nos buscaremos en la taquigrafía
de los gestos que tú alcanzas,
en el acertijo hermético
que detenta tu sonrisa.
Tú y yo solos,
sin un mundo que es ruido
inútil, frío,
que te trastorna y
que hiela tus finos dedos de niño.
Así encontraremos el terciopelo húmedo
de las miradas,
el silencio resuelto
de un abrazo sin tiempo
que clausure los miedos
que nos atenazan.

Noemí Trujillo Giacomelli

foto noeEste blog literario me gusta, sobre todo, por dos razones. Por un lado, porque contiene el manifiesto de la Generación Subway, de la que Noemí Trujillo, como promotora y editora de la editorial Playa de Ákaba, es máxima exponente. Me identifico totalmente con este grupo y participo de su ideario.
Por otro lado, algunos de los poemas de la autora plasman un sentimiento muy personal y dolorido sobre Cataluña, una visión inconformista sobre el independentismo, cuestión que en la actualidad centra las noticias políticas de España y Cataluña.
La literatura es un reflejo de su tiempo y, como las sociedades en las que se inserta, se convulsiona con ellas y por ellas.
El blog de Noemí Trujillo está vivo, no rehúye la realidad y se atreve con temas candentes.

http://noemitrujillo.blogspot.com.es/

Halogramas: «El despertar»

11. El despertar

El despertarEl auxiliar sanitario aún manipulaba el cuerpo de Desiré Han cuando el Patriarca de la Luz se acercó. Eran los últimos protocolos, aunque a decir verdad había tenido que consultarlos en el manual, ya que nunca se había dado el caso de tener que reanimar a nadie procedente de la Tierra, al menos desde que él  tenía memoria. De hecho, se sentía honrado con la deferencia. En otras circunstancias hubiera sido inimaginable para alguien de su rango acercarse a las estancias del Patriarca de la Luz. Razón de más para proceder con método. Aquella mujer de nombre impronunciable debía ser alguien muy importante, pues de lo contrario no la habrían llevado hasta allí. Cuando el auxiliar acabara su tarea abandonaría la planta superior y volvería a la Sala de Recepciones, que era su lugar. Consciente de ello, observaba al máximo las normas, con más detenimiento que otras veces, a sabiendas de que el privilegio que se le concedía no se repetiría fácilmente, quizás nunca. Tras algunas verificaciones se concentró de nuevo en el catéter, lo desconectó de la vía practicada en el antebrazo de la mujer  y le acomodó la ropa de cama. Su trabajo debía ser impecable. Seguir leyendo Halogramas: «El despertar»