Entraron en tromba en la casa presidencial. Sorprendentemente, nadie opuso resistencia. Todos en la residencia parecían haberse ocultado, presas del terror. Al frente, el líder de los sublevados conocía muy bien el camino. Se sentía con la conciencia tranquila: sus aspiraciones eran justas. Lo único que hacía era aprovechar la ocasión. Había esperado con paciencia por respeto, pero ahora el carcamal había palmado, y él y sus hombres estaban resueltos. Seguir leyendo Taxidermia
¡Viva la revolución!
Mis cuatro paredes son de caña y adobe. Por eso la luz se cuela por las rendijas, y el aguacero también. Durante el día me deslumbra y me regala un calor pegajoso, asfixiante. El tatuaje de pecas que cubre toda mi piel no sirve ni para aislarme del sol. Cada día estoy más ajada y reseca.
No sabría decir si prefiero la lluvia. Cuando cae es como estar a la intemperie. Lleno la cabaña de cubos –los pocos que me dejan pero en seguida rebosan a borbotones. Y solo puedo esperar que los harapos que visto no se me peguen aún más al cuerpo. Siento como si quisieran adherirse para siempre a mí, comouna funda de neopreno mojada por dentro y por fuera. Seguir leyendo ¡Viva la revolución!
Un hermoso tigre
Se miraron fijamente y no hubo más.
La expresión de ella se transformó por completo. Su frente despejada se esculpió como una protuberancia vellosa; sus mejillas se abombaron como nunca se había visto antes, hasta reducir las cuencas de los ojos en un sesgo felino de color verde, con la estría de la pupila marcando el eje y su hipnotismo. Sus labios, tan voluptuosos antes, se fueron adelgazando, se extinguieron entre un matorral de bigotes recios, arrogantes. Alrededor del óvalo de su rostro brotó un manojo tupido de pelos suaves que caía en un abanico blanquecino. Su orgullosa nariz respingona se metamorfoseó en una elevación mesetaria que le ocupaba la parte central de la cara y que marcaba una simetría perfecta en su nueva fisonomía de color leonado. Entonces comenzó a jadear y a emitir ronquidos de fiera. Su transfiguración culminó cuando al bostezar abrió desmesuradamente la boca y apuntó en derredor con el arma más antigua: cuatro colmillos largos como lanzas. Seguir leyendo Un hermoso tigre
Si volviera a nacer
“Al despertar, Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo encontróse en su cama transformado en un monstruoso insecto”
Franz Kafka
“A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, las cucarachas sobreviven a todo.”
Peter Drucker
El anciano que viajaba en el vagón de cola miraba de hito en hito, asombrado por el gentío y sus hechuras. No estaba acostumbrado a ir en metro, y fuera de su casa, su calle y el casino se sentía como un bicho raro. Eran setenta y pico años a la espalda y ya quedaban muy atrás los tiempos en que la aparición de un mayor activaba entre la concurrencia un resorte. Difícilmente encontraría a cinco o seis personas dispuestas a cederle el asiento con sonriente solicitud. Le costaba hacerse al nuevo rumbo de usos y costumbres. Seguir leyendo Si volviera a nacer
Ríos de sangre
«Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!»
Y el Cuervo dijo: «Nunca más.»
Edgar A. Poe, El cuervo
“La vida paga sus cuentas con tu sangre y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.”
Roque Dalton
A veces, solo a veces, la sangre mana con la fuerza de un eructo incontenible. Tan intempestiva y extemporánea que no puedes dejar de sentir una mezcla de terror y asco. Pero eso, afortunadamente, solo pasa en contadas ocasiones.
Al menos yo solo lo he visto una vez en mi vida. Lo cual me hace pensar qué curioso es el azar y cómo el aleteo de una mariposa puede transformar el destino de un hombre.
Y ese hombre, ahora, soy yo, Mieczyslaw Kościuszko, natural de Częstochowa, en la provincia de Silesia, Polonia. Pero en el momento que quiero relatar todos me llamaban Miqui el Polaco y me ganaba el sustento tocando el violín en el metropolitano de Barcelona. Seguir leyendo Ríos de sangre
Querida hermana
Barcelona, 30 de octubre de 2014
Querida hermana,
El motivo de la presente es saber de ti. Espero que cuando la recibas, Dios mediante, te encuentres bien, mucho mejor que yo.
Hace tiempo que dudo si debo escribirte o no. Empiezo una carta, rompo el papel, lo intento de nuevo. Hoy, al fin, me he decidido. Me han podido las ganas. Y conste que esperaba recibir noticias tuyas primero. Sin embargo, viendo que no llegan, me adelanto solo para saludarte.
Tengo que confesarte que la distancia se me hace difícil. Es una carga pesada, al menos para mí. Y ahora no me saltes con aquello de que soy robusto y resistente, que puedo con cualquier cosa. Recuerdo que siempre te burlabas de mí, de mi apego a las costumbres. Decías que era egocéntrico como el astro rey. Sé que mi constitución lo puede dar a entender, incluso que soy imperturbable y nada me afecta, pero no es cierto. Me siento cojo sin ti. Seguir leyendo Querida hermana
Madame Guillotine
“En un lugar de Francia, de cuyo nombre no quiero acordarme, hace mucho tiempo que vivió un hombre cruel, afecto a los discursos, miope y con la testa coronada por una absurda peluca blanca. Burgués de nacimiento e hijo de jurista, el apellido de la familia era Robesbierre, aunque sus amigos le llamasen Maximilien.” Seguir leyendo Madame Guillotine
Robespierre
A pesar de haber acabado la novela hacía ya tiempo, Javier –su autor- no dejaba de volver a ella constantemente. Sentía que no podía abandonar el manuscrito sin más. Pese a no reconocerlo, quizás estuviera destinado a dormir el sueño de los justos en cualquier librería de mala muerte. De ahí, probablemente, su resistencia. Seguir leyendo Robespierre
Expulsada del Edén
Antes de la nada fue el olvido.
O eso creía yo. Pero tal vez sería mejor reformular esa frase para que dejara de ser un adagio y se convirtiera en mi realidad inmutable. “Antes de nada fue el terror.” A partir de ahí el big bang, el pánico y la huida. Lo de la materia buscando la expansión si nos ponemos a pensar en términos de física cuántica, como cerebritos ante el espejo, con peluca blanca y desproporcionado mostacho. Tendría que hablar alemán con una bondadosa sonrisa pintada en la cara y quizás consiguiera despejar la famosa ecuación E = mc2. Si no, ese espejo me sonreiría a mí misma, tan ufana, y no sé si el resto hubiera sido igual.
Desde aquel día siento el terror en carne propia. Su seducción y mi resistencia.
Ojalá hoy que lo cuento se produzca el exorcismo que tan imperiosamente necesito y dejen de asaltarme a cualquier hora esas imágenes de depredación. Seguir leyendo Expulsada del Edén
El garaje
Un maullido largo como una agonía sobresaltó al hombre dormido sobre la montonera de bolsas y mantas que le había servido de yacija. Dos ojos de gato seguían su agitación, hipnóticos. Cuando despertó, inquieto, las pupilas ámbar ya habían desaparecido.
Solo unas horas antes Tomás Alcaparra creía que había tenido una suerte inmensa al ver la puerta de aquel garaje abierta. Si se había atrevido a entrar era porque no había visto merodear a nadie por lo alrededores. No tenía ganas de problemas, y menos en un barrio como aquel, una zona residencial con aires de grandeza que en otros tiempos él había conocido tan bien. Sin embargo, después de sopesar pros y contras pensó que guarecerse en una suite como aquella no estaba a su alcance sino en muy raras ocasiones. La noche era fría y el abrigo harapiento que le cubría no era su mejor aliado. Al fin y al cabo, ya que se le había ocurrido acercarse hasta allí no iba a desperdiciar semejante oportunidad. Lo cierto es que llegó a pensar que aquella era su noche. ¿Cómo, si no, explicar su tropiezo providencial con aquella botella de rioja, reserva del 2008, añada excelente según el Tasio? Porque el Tasio, antiguo sumiller, sí era un colega, el más leal. Ni siquiera le robaba los cartones o el tinto barato que a veces le regalaban las buenas chicas de la calle. Seguir leyendo El garaje

